Hay planes que empiezan mucho antes de llegar. Empiezan cuando alguien dice: “¿Y si nos vamos a la nieve?”. Después vienen las camperas, las botas, los guantes, algo rico para el camino y esa expectativa especial que acompaña a toda escapada de invierno.
Este fin de semana, la respuesta tiene nombre propio: Pirrén, la Fiesta de la Nieve que tendrá como escenario al Cerro Batea Mahuida, en Villa Pehuenia Moquehue, con una propuesta pensada para compartir y disfrutar sin apuro.
Porque Batea Mahuida tiene algo especial: no hace falta que todos quieran esquiar ni que los chicos tengan una agenda armada minuto a minuto. Se puede llegar, encontrar un lugar, acomodarse y dejar que el día suceda.
Los más chicos tienen todo un mundo por descubrir. Pueden correr, jugar en la nieve, hacer muñecos, participar de las carreras de trineos y encontrarse con otros chicos para compartir aventuras. Y mientras ellos disfrutan de esa libertad que solo la montaña parece ofrecer, los grandes también pueden hacer una pausa: sentarse a disfutar el paisaje, tomar algo, probar sabores regionales, escuchar música o animarse a jugar.
Y para quienes quieran esquiar, por supuesto, la montaña también los espera.
Un día entero para disfrutar
Durante las dos jornadas habrá gastronomía regional, cordero al asador, fogones, sorteos, barras de cerveza artesanal y tragos, además de chocolate caliente y tortas fritas para compartir mientras el frío invita a quedarse un rato más.
La propuesta gastronómica suma otro atractivo a la fiesta: productos y sabores regionales, preparaciones al fuego y esa posibilidad de relajarse alrededor de una mesa después de jugar en la nieve.

Porque en Villa Pehuenia Moquehue la gastronomía también es parte del viaje. Y en Batea Mahuida, con la montaña como escenario, comer algo rico, tomar una cerveza artesanal o brindar con un trago puede ser tan importante como ponerse los esquís o tirarse en trineo.
La música será otra de las protagonistas. El sábado habrá DJ durante toda la tarde y, a las 17, está prevista la presentación del artista mapuche Awka Lihuen.
Y cuando la tarde comience a cambiar de color llegará uno de los momentos más esperados de Pirrén: a las 18, la Bajada del Cóndor, y a las 18.30, la tradicional Bajada de Antorchas.
La imagen del Cerro Batea Mahuida cubierto de nieve, las antorchas iluminando el atardecer y la gente reunida para compartir ese momento tiene algo de postal y mucho de recuerdo familiar. De esas escenas que después vuelven a aparecer en las fotos y en las historias que se cuentan una y otra vez.
El domingo la fiesta continuará con gastronomía regional, cordero al asador, fogones, sorteos, barras, carreras de trineos, DJ y chocolate caliente.
Un domingo para celebrar a los chicos
Y si el sábado ya promete una jornada completa de nieve y montaña, el domingo tendrá un motivo especial: será también una celebración por el Día de las Infancias.
Una buena oportunidad para que los chicos tengan su propio día de aventuras: carreras de trineos, juegos en la nieve, música y ese enorme patio blanco que ofrece el Cerro Batea Mahuida, en Villa Pehuenia Moquehue, para correr, jugar y compartir.
Porque pocas cosas se disfrutan tanto como jugar en la nieve: un muñeco de nieve que quizás no quede perfecto, muchas risas, guerras de copos y las ganas de volver a tirarse en trineo o culipatín una y otra vez.

En Pirrén, el domingo será una invitación a celebrar justamente eso: el derecho a jugar, descubrir y disfrutar de un día diferente en familia.
La montaña como patio de juegos
Quizás ahí esté el verdadero encanto de Pirrén: no se trata solamente de ir a una fiesta. Se trata de pasar el día en la montaña.
De ver a los chicos disfrutar de esa libertad tan propia de la nieve. De dejarlos correr, jugar, hacer nuevos amigos y volver después con las mejillas coloradas y alguna historia para contar.
De tener tiempo para una charla mientras humea un chocolate caliente. De comer algo rico alrededor del fuego. De escuchar música con la montaña como escenario. De probar suerte con un trineo. De esquiar. De bailar.
O, simplemente, de sentarse un rato y disfrutar.
Y en ese sentido, Villa Pehuenia Moquehue tiene mucho para ofrecer. El paisaje de araucarias, la nieve y las montañas convierten el viaje al Batea Mahuida en una experiencia que empieza mucho antes de que comiencen las actividades de Pirrén.
Un viaje para disfrutar desde el primer kilómetro
Para quienes llegan desde Neuquén capital, el Alto Valle de Río Negro y otras localidades, este fin de semana también implica planificar el viaje con atención, especialmente por las condiciones propias del invierno y el estado de las rutas.
La recomendación es consultar la información oficial antes de salir y emprender el recorrido con tiempo, siguiendo las indicaciones del operativo invernal y de los organismos que trabajan para acompañar a quienes transitan por la cordillera.
Porque llegar a Villa Pehuenia Moquehue es, en definitiva, parte de la aventura. Y este fin de semana largo hay una buena excusa para hacerlo.
Pirrén invita a cambiar por un rato el apuro de todos los días por nieve, montaña, música, sabores regionales y tiempo compartido. A ponerse las camperas, preparar el termo, cargar a la familia y salir rumbo a Batea Mahuida. Porque a veces no hace falta mucho para convertir un fin de semana en un recuerdo especial: una montaña blanca, un día al aire libre y la posibilidad de volver a jugar juntos.
Pirrén es la excusa. Batea Mahuida, en Villa Pehuenia Moquehue, el destino. Y la nieve, el mejor escenario.
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